Regresan al albergue los 33 ancianos del asilo de Cotuí 

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Por Ave Nego

SANTO DOMINGO.-Levantarlos de sus camas, asearlos, prepararles los alimentos, hacerles chequeos rutinarios, conversar con ellos y escuchar sus dulces historias, son algunas de las actividades que realizan monjas y demás trabajadores de un asilo del municipio de Cotuí.

Se trata del Hogar de Ancianos Club de Leones Inmaculada Concepción, fundado el 5 de diciembre del 2000 con capacidad para 50 internos. Hasta el pasado mes el centro alojaba a 38 ancianos con más de 75 años de edad.

Sin embargo, la mañana del jueves 26 de marzo, algunos de los ancianos mostraron tos, dificultad respiratoria, fiebre, decaimiento, palidez, malestar general, anorexia, falta de apetito y deshidratación; todos los síntomas típicos del nuevo coronavirus COVID-19.

Sor Dionisia se percató de la situación y llamó a Antonio Cassó García, el director médico, quien notificó a la Dirección Provincial de Salud (DPS) sobre los síntomas, quienes se presentaron 48 horas después.

La epidemióloga de la DPS evalúo los pacientes, descartando toda posibilidad de COVID-19 en ellos y dando algunas recomendaciones protocolares. No obstante, los síntomas en los ancianos se agudizaron.

“Es cuando decidimos llevarlos al hospital Inmaculada Concepción, allí fueron ingresados cuatro; los más sintomáticos. Luego llevamos dos más. De esos seis se hicieron cuatro pruebas, que eran las que tenían disponibles. De los cuatro, dos salieron positivos y dos negativos. Al día siguiente fallecieron los dos primeros; los que estaban positivos”, explicó Cassó García.

Más Muertes

Las defunciones no pararon, al día siguiente de haber fallecido los dos primeros pacientes, murieron dos más; a los que no se les habían hecho pruebas.

“Es lo que nosotros decimos: si se hizo un sub-registro, si murieron sin saber si tenían el coronavirus, pero había que imaginarse que sí, puesto de que en un área común y esos dos estaban, pues lo más lógico pensar es que también pudieran estar afectados del coronavirus”, lamentó el galeno.

Frente a los sucedido, los dirigentes del asilo intentaron hacer un llamado a todas las instancias posibles: a la gobernación, al Consejo Nacional Para los Envejecientes (Conape), medios de comunicación y hasta periodistas locales.

El especialista detalló que al ocurrir todo esto, autoridades fueron y ocuparon el asilo y se los llevaron todos los ancianos para el Hospital Inmaculada Concepción, y allí fallece un quinto envejeciente, sin habérsele realizado la prueba del COVID-19. Sumándose tres defunciones sin pruebas.

Los cinco fallecidos son Pedro torres, María J. Martínez, Lino Cruceta, Juan J. Sánchez y José R. Burgos.

Regresan los ancianos

En el referido centro de salud, como las enfermeras no estaban adiestradas para atender pacientes geriátricos, al haberlos sacado de su hábitat, los envejecientes al día siguiente estaban irritados; se quitaban los sueros, voceando, incómodos, molestos; y las enfermeras impotentes.

“Clamaron porque regresaran las monjas al hospital a darles su atención”, señaló el director médico.

Algunos de los envejecientes sufren de trastornos delirantes, alzhéimer y problemas mentales.

“Hay que entender que ya no hay dominio de los esfínter, por lo que se evacuaban, se orinaban; no los estaban limpiando en el momento oportuno, tampoco le estaban dando la dieta adecuada; pero Sol Dionisia y su equipo de monjas fueron y resolvieron el problema”, dijo Casssó.

Indicó que el ministro de Salud, en uno de los boletines, explicó que las monjas habían dejado el hogar de ancianos abandonado y se contaminó por descuido, por lo que iba a cancelar a la directora; en este caso a Sol Dionicia.

En tal sentido, señaló que la institución la fundó el Club de Leones y es uno de los pocos asilos semiprivados. De la nómina de 36 personas, el Gobierno paga únicamente a cinco de ellas. Mensualmente da una ayuda de 160 mil pesos, “que es insuficiente”.

El pasado miércoles, una de las monjas que trabaja en el asilo se le hizo la prueba del COVID-19 y dio positivo, por lo que fue aislada y llevada a La Vega, al cargo del “padre Chedo”.

Los 33 ancianos regresaron al asilo el pasado lunes, sumándose a su vuelta ayudas de políticos, de gerentes del pueblo e instituciones. “Regresaron nuevamente al hogar de ancianos porque en el hospital el manejo no era el adecuado”, refirió Cassó.

El asilo cuenta con un área de aislamiento donde están los que han dado positivo.

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